On Off.
Dos estados para una sola marca.
ON / OFF, empresa con origen en el ámbito de la iluminación está en proceso de acometer una evolución natural hacia el diseño integral.
La identidad nace de una condición dual que atraviesa todo el proyecto: la convivencia entre la asesoría activa y la representación silenciosa.
La marca se mueve con comodidad entre el conocimiento técnico y una actitud discreta, que entiende el lujo desde la claridad, la sobriedad, la calidad y el criterio.
On Off.
Dos estados para una sola marca.
ON / OFF, empresa con origen en el ámbito de la iluminación está en proceso de acometer una evolución natural hacia el diseño integral.
La identidad nace de una condición dual que atraviesa todo el proyecto: la convivencia entre la asesoría activa y la representación silenciosa.
La marca se mueve con comodidad entre el conocimiento técnico y una actitud discreta, que entiende el lujo desde la claridad, la sobriedad, la calidad y el criterio.
Esta idea se materializa a través de un gesto tipográfico sutil y el alto contraste del blanco y negro, luz y oscuridad. Frente a una tipografía estructurada, clara y técnica, las letras se inclinan suavemente, introduciendo movimiento y ligereza.
La inclinación funciona como una bisagra visual. Un pequeño desplazamiento que habla de flexibilidad, de sensibilidad y de una forma de estar que no necesita subrayarse.
Una identidad visual que muestra dos actitudes bajo una misma idea.
El reto consistía en trasladar esa dualidad a una identidad visual sin dividirla ni hacerla explícita de forma literal. No se trataba de elegir entre dos estados opuestos, sino de encontrar una manera de mostrar ambos a la vez, de forma coherente y contenida.
La marca no busca protagonismo, sino sugerir cambio, adaptación y una cualidad casi intangible.
El concepto parte de la idea de on y off no como posiciones fijas, sino como estados en constante transición. On como presencia, acompañamiento y criterio; off como retirada consciente, como espacio que se deja para que otros brillen.
Más que representar uno u otro, la identidad se construye desde ese punto intermedio: la ambigüedad, el tránsito, el equilibrio entre intervenir y observar.